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EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO corresponden a dos
pactos diferentes:
Dijo Jesús: Oísteis que fue dicho: Ojo por
ojo, y diente por diente.
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo;
antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele
también la otra;
y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la
túnica, déjale también la capa;
y a cualquiera que te obligue a llevar carga
por una milla, vé con él dos.
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de
ti prestado, no se lo rehúses.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y
aborrecerá a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os
aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para
que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que
hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre
justos e injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué
recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente,
¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro
Padre que está en los cielos es perfectos. ( Mateo 5:38-48: El
amor hacia los enemigos)
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